La sinusitis es una inflamación de los senos paranasales, unas cavidades llenas de aire que se encuentran alrededor de la nariz, los ojos, las mejillas y la frente. Cuando estas cavidades se inflaman, el moco puede acumularse, dificultar la respiración nasal y generar presión o dolor en la cara.
Aunque muchas veces aparece después de un resfriado, la sinusitis también puede relacionarse con alergias, infecciones, pólipos nasales, alteraciones anatómicas o irritantes ambientales. Por eso, cuando los síntomas se repiten o se prolongan, es importante valorarlos correctamente.

¿Cuáles son los síntomas de la sinusitis?
Los síntomas pueden variar según cada paciente, pero los más frecuentes son:
- Congestión u obstrucción nasal.
- Mucosidad espesa o secreción nasal.
- Sensación de presión o dolor en la frente, mejillas, alrededor de los ojos o en la zona nasal.
- Dolor que puede empeorar al inclinar la cabeza hacia adelante.
- Disminución del olfato.
- Dolor de cabeza.
- Tos, especialmente cuando hay goteo nasal posterior.
- Malestar general o sensación de cansancio.
- En algunos casos, fiebre.
No siempre todos los síntomas aparecen al mismo tiempo. En ocasiones, la persona solo nota que “no respira bien”, que tiene presión facial o que la mucosidad no termina de desaparecer.

Tipos de sinusitis
La sinusitis puede clasificarse según la duración de los síntomas.
Sinusitis aguda: Suele aparecer después de un resfriado o una infección respiratoria. Los síntomas pueden durar varios días o algunas semanas, y en muchos casos mejoran con medidas generales y tratamiento indicado según la causa.
Sinusitis subaguda: Se produce cuando la congestión, la inflamación o la mucosidad se mantienen durante más tiempo, habitualmente entre uno y tres meses.
Sinusitis crónica: Se considera crónica cuando los síntomas persisten durante más de 12 semanas. En estos casos, puede haber inflamación mantenida de la nariz y los senos paranasales, a veces relacionada con alergias, pólipos nasales, infecciones recurrentes u otros factores que conviene estudiar.
¿Es lo mismo sinusitis que un resfriado?
No exactamente. Un resfriado común suele mejorar de forma progresiva en pocos días. En cambio, puede sospecharse sinusitis cuando la congestión nasal, la presión facial, la mucosidad espesa o el dolor no mejoran, empeoran tras una aparente mejoría o se repiten con frecuencia.
Esto no significa que toda congestión sea sinusitis ni que siempre se necesiten antibióticos. De hecho, muchas sinusitis agudas tienen origen viral y pueden mejorar sin antibiótico. Lo importante es valorar la evolución, la intensidad de los síntomas y los antecedentes de cada paciente.

¿Cómo se diagnostica la sinusitis?
El diagnóstico de la sinusitis comienza con una valoración clínica completa, en la que el especialista analiza los síntomas, su duración, los antecedentes personales y realiza una exploración de la nariz, la garganta, los oídos y la vía respiratoria superior.
En muchos casos, el otorrinolaringólogo puede realizar una endoscopia nasal, una técnica que permite visualizar directamente el interior de las fosas nasales para identificar inflamación, secreciones, pólipos nasales u otras alteraciones que puedan estar relacionadas con la enfermedad.
Sin embargo, la prueba de imagen de referencia para valorar los senos paranasales es la tomografía computarizada (TAC) de senos paranasales, especialmente cuando existe sospecha de sinusitis crónica, cuadros recurrentes, complicaciones o cuando se está planificando un tratamiento quirúrgico. Este estudio permite conocer con precisión el grado de afectación de los senos y detectar alteraciones anatómicas que puedan favorecer la enfermedad.
En determinados pacientes también puede ser recomendable realizar un estudio de alergia, ya que las enfermedades alérgicas pueden desempeñar un papel importante en la aparición o persistencia de la inflamación nasal y sinusal.
¿Cómo se trata la sinusitis?
El tratamiento de la sinusitis debe adaptarse a las características de cada paciente, teniendo en cuenta la causa, la duración de los síntomas, la gravedad del cuadro y las enfermedades asociadas. Por ello, es fundamental individualizar el tratamiento para obtener los mejores resultados.
En la mayoría de los casos, el tratamiento de base incluye lavados nasales con suero fisiológico o soluciones salinas, que ayudan a eliminar secreciones y mejorar la limpieza de las fosas nasales, junto con corticoterapia nasal tópica mediante aerosoles nasales para controlar la inflamación de la mucosa.

En situaciones de mayor intensidad o durante determinadas exacerbaciones, el especialista puede indicar corticoides sistémicos durante periodos cortos como tratamiento de rescate, así como antibioterapia cuando exista sospecha o confirmación de una infección bacteriana que lo justifique. Los antibióticos no son necesarios en todos los casos y su uso debe realizarse siempre bajo criterio médico.
En pacientes con sinusitis crónica con pólipos nasales (poliposis nasosinusal), actualmente existen además tratamientos biológicos de nueva generación dirigidos a controlar la inflamación de forma específica, que pueden mejorar significativamente los síntomas y reducir la necesidad de cirugía en pacientes seleccionados.
Cuando el tratamiento médico no consigue controlar la enfermedad o existen alteraciones anatómicas que dificultan el drenaje normal de los senos paranasales, puede estar indicada la cirugía endoscópica nasosinusal. Esta técnica mínimamente invasiva permite restaurar la ventilación y el drenaje de los senos, mejorar el acceso de la medicación tópica y contribuir al control de la enfermedad.
En definitiva, la combinación de una evaluación completa, un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado permite ofrecer a cada paciente la estrategia terapéutica más adecuada para mejorar su calidad de vida y reducir el riesgo de recaídas.
¿Cuándo conviene consultar?
Conviene consultar con un especialista si:
- La congestión o presión facial no mejora con el paso de los días.
- Los síntomas empeoran después de una aparente mejoría.
- Hay episodios repetidos de sinusitis.
- La obstrucción nasal es frecuente o persistente.
- Hay pérdida de olfato mantenida.
- La mucosidad espesa se acompaña de dolor facial importante.
- Los síntomas duran más de 12 semanas.
- Aparecen molestias intensas alrededor de los ojos, hinchazón facial, fiebre alta o dolor de cabeza fuerte.
La sinusitis puede parecer un problema menor, pero cuando se vuelve recurrente o persistente puede afectar al descanso, la respiración, el olfato, el rendimiento diario y la calidad de vida.
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