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Hipoacusia súbita: qué es la pérdida repentina de audición y por qué requiere atención inmediata

Perder audición de forma repentina puede resultar desconcertante. Una persona puede acostarse escuchando con normalidad y, al despertar, notar que uno de sus oídos parece estar tapado, que escucha mucho menos o que determinados sonidos prácticamente han desaparecido.

Es fácil pensar que se trata de un tapón de cerumen, congestión nasal o alguna molestia pasajera. Sin embargo, una pérdida auditiva que aparece de manera repentina puede corresponder a una hipoacusia súbita neurosensorial, una alteración que afecta al oído interno y que requiere una valoración médica rápida.

Reconocerla a tiempo es importante, ya que el diagnóstico y el tratamiento precoz, cuando están indicados, pueden influir en las posibilidades de recuperación. El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD) considera los síntomas de sordera súbita una situación que requiere atención médica inmediata.

¿Qué es la hipoacusia súbita?

La hipoacusia súbita neurosensorial es una pérdida rápida de audición originada en el oído interno. Puede aparecer de una sola vez o desarrollarse durante un periodo de pocos días y, con mayor frecuencia, afecta solamente a un oído.

La definición audiométrica clásica considera una disminución de al menos 30 decibelios en tres frecuencias consecutivas en un periodo de hasta 72 horas, aunque un paciente puede percibir cambios repentinos menos marcados que también necesitan ser evaluados.

Lo importante desde el punto de vista del paciente no es intentar determinar por sí mismo cuántos decibelios ha perdido, sino reconocer que un cambio brusco de la audición merece una valoración especializada.

¿Cómo puede sentirse una pérdida súbita de audición?

No todas las personas la perciben de la misma manera. Algunas se dan cuenta inmediatamente de que escuchan menos por un oído; otras lo descubren al hablar por teléfono, escuchar música o intentar identificar de dónde procede un sonido.

También pueden aparecer síntomas como:

  • Sensación repentina de oído tapado o lleno.
  • Disminución marcada de la audición en uno de los oídos.
  • Zumbidos o pitidos, conocidos como tinnitus o acúfenos.
  • Mareo o sensación de inestabilidad.
  • Dificultad para comprender conversaciones con el oído afectado.

El NIDCD señala precisamente que la sensación de plenitud en el oído, el tinnitus y el mareo pueden acompañar a la pérdida auditiva súbita.

El problema de pensar que es solamente un oído tapado

Una de las razones por las que algunas personas tardan en consultar es que los primeros síntomas pueden parecerse a problemas mucho más frecuentes.

Un tapón de cerumen, líquido en el oído medio o determinadas infecciones pueden provocar una hipoacusia conductiva, en la que el sonido tiene dificultad para llegar al oído interno.

En la hipoacusia neurosensorial, en cambio, el problema se encuentra en estructuras del oído interno o en las vías relacionadas con la audición.

Distinguir ambas situaciones forma parte de la valoración inicial. La guía clínica de la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery (AAO-HNS) recomienda diferenciar cuanto antes una pérdida conductiva de una pérdida neurosensorial cuando un paciente consulta por pérdida auditiva repentina.

Por eso, ante una reducción brusca de la audición, no es recomendable asumir que simplemente se trata de cerumen o esperar varios días a que el oído se destape por sí solo.

¿Por qué puede aparecer?

En muchos pacientes no es posible identificar una causa concreta.

Se han relacionado algunos casos con infecciones, traumatismos, enfermedades autoinmunes, determinados medicamentos capaces de afectar al oído, alteraciones de la circulación, enfermedades neurológicas y trastornos propios del oído interno.

Sin embargo, aproximadamente el 90 % de los casos de hipoacusia súbita neurosensorial no presentan una causa claramente identificable, por lo que se consideran idiopáticos.

Esto hace especialmente importante realizar una evaluación adecuada en lugar de intentar determinar la causa únicamente a partir de los síntomas.

¿Cómo se diagnostica?

El primer paso es examinar el oído y descartar causas que puedan impedir físicamente la transmisión del sonido, como un tapón de cerumen u otras alteraciones del oído externo o medio.

Una prueba fundamental es la audiometría, que permite determinar el tipo y el grado de pérdida auditiva.

La guía de la AAO-HNS recomienda realizar o solicitar una audiometría lo antes posible y dentro de los primeros 14 días desde la aparición de los síntomas para confirmar una posible hipoacusia súbita neurosensorial.

Dependiendo de los hallazgos y de las características de cada paciente, el especialista puede considerar otras pruebas, entre ellas estudios de imagen como la resonancia magnética o determinadas evaluaciones de la vía auditiva.

¿Tiene tratamiento?

El tratamiento depende de cada caso, de la valoración médica y del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

Los corticoides son una de las opciones utilizadas en determinados pacientes con hipoacusia súbita neurosensorial. Pueden administrarse por vía sistémica o, en situaciones concretas, mediante aplicación intratimpánica.

La guía de la AAO-HNS contempla que los especialistas pueden ofrecer corticoides como tratamiento inicial dentro de las dos primeras semanas desde el comienzo de los síntomas. También establece opciones terapéuticas de rescate cuando la recuperación es incompleta.

Esto no significa que una persona deba iniciar corticoides por su cuenta. Su indicación, vía de administración, beneficios y posibles efectos adversos deben ser valorados individualmente por el médico.

¿La audición puede recuperarse?

Sí, puede existir recuperación espontánea. El NIDCD indica que aproximadamente la mitad de las personas afectadas recuperan parte o toda su audición espontáneamente, generalmente durante las primeras semanas. Sin embargo, actualmente no es posible saber con certeza qué pacientes se recuperarán sin tratamiento.

Por ese motivo, que exista la posibilidad de recuperación espontánea no debería utilizarse como razón para retrasar la consulta.

El mismo organismo señala que posponer el diagnóstico y el tratamiento cuando este está indicado puede reducir su efectividad.

¿Cuándo debo consultar?

Si notas una pérdida repentina de audición en uno o ambos oídos, especialmente si aparece en cuestión de horas o pocos días, busca valoración médica cuanto antes.

También conviene prestar especial atención si la disminución auditiva aparece acompañada de:

  • Zumbidos repentinos.
  • Mareo o alteraciones del equilibrio.
  • Sensación intensa de oído tapado sin una explicación evidente.
  • Otros síntomas neurológicos.

No es necesario esperar a que la pérdida sea completa para consultar. Un cambio brusco y evidente respecto a tu audición habitual ya justifica una evaluación.

Ante una pérdida repentina de audición, el tiempo importa

La hipoacusia súbita puede confundirse fácilmente con problemas cotidianos como un oído tapado, pero existe una diferencia importante: cuando la audición disminuye bruscamente, esperar puede hacer perder un tiempo valioso para el diagnóstico y el tratamiento.

Una exploración otorrinolaringológica y una evaluación auditiva permiten determinar qué está ocurriendo y establecer el manejo más adecuado para cada paciente.

En Equipo Otorrino Valencia contamos con especialistas en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos del oído y la audición.

Si has notado una disminución repentina de tu capacidad auditiva, solicita una valoración especializada lo antes posible.

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